PRCC_03 Proyecto de Conservación y Restauración

La documentación: el anteproyecto

Escribe Hanna Jedrzejewska, en sus Principi, que los “objetos del pasado” cuya conservación se requiere “tienen el denominador común de transmitir informaciones sobre la historia” y de presentar “un valor  artístico, técnico, histórico, científico, afectivo, etc.”  Que cada uno de tales “objetos, independientemente de su valor particular testimonia nuestro pasado y por tanto debe ser considerado documento, que, en cuanto tal, debe ser autentico” Se pregunta después: “pero “¿qué cosa se debe conservar, y cómo?” ” [1].

El proyecto de restauración se fundamenta  en un proceso cualitativo  de procedimientos para posibilitar la conservación y mantenimiento de los valores de los bienes arquitectónicos. Es por tanto que el proyecto de restauración asume la cualidad material de la obra arquitectónica y establece un proceso justificado  a través de una planimetría apropiada para la conservación y ulterior conciencia, este proceso se basa en el conocimiento y las metodologías históricas, las cuales, en modo sustancial, condicionar la restauración misma..

A toda restauración, por consiguiente, seguirá, antes o después, otra restauración, la cual podrá ser conducida según criterios parcialmente o totalmente diversos del primero. Es imprescindible mantener los valores arquitectónicos y materiales; adoptar criterios prudentes para el respeto de la autenticidad y la originalidad del objeto, la importancia de una cuidada y atenta documentación sobre el estado actual, y el resultado de la actuación.

Adquiere especial importancia el levantamiento del edificio sobre el cual es necesario identificar las actuaciones a llevar a cabo, incluso en la fase de estudio y de adquisición de datos, precedentes a la verdadera restauración.

Paul Philippot[2]. Afirma que la restauración es un “acto critico”,  lo que quiere decir que la restauración es tal solo en su concreta realización, que en ocasiones queda en un simple ejercicio teórico. La arquitectura, para ser tal, debe ser ”realizada” y no puede quedar confinada en un “proyecto”, que tiene el valor de progresivo acercamiento a la “forma” completada.. Tal proceso formativo encuentra su razón de ser en la fase de realización, en primer lugar porque el concepto de “afinamiento” es propio de todo acto creativo, especialmente en su estado inicial; en segundo lugar porque en restauración, la fase de actuación comporta inevitablemente una nueva fase proyectual: como aquella que tienen relación con las exigencias de la “materia”, no abstractamente representada mediante el proyecto. Si ello es cierto, con mayor razón el proyecto deberá alcanzar, en el ámbito de la redacción, la máxima definición posible bajo el perfil representativo, como es aquel critico-cognoscitivo, aquel de las técnicas de restauración y en fin, una rigurosa aplicación de los principios conservativos. Esto es lo que hemos definido como restauración critica conservativa en el ámbito del proyecto de restauración.

 

Esta libertad de decisión del restaurador durante el curso de los trabajos está inscrita en la ética misma del restauro, porque es deber primero del restaurador, deber que prevalece sobre toda otra consideración incluso de orden económico, completar todas aquellas operaciones que son de necesidad para dedicar todos los medios para el conocimiento del edificio en que se está operando. Como seria moralmente reprobable que un médico tuviese en cuenta las condiciones sociales de su enfermo para graduar las intervenciones según las posibilidades financieras del mismo, así es reprobable que un restaurador, por razones extrínsecas a su función, gradúe o deba graduar el cuidado al preparar las intervenciones conservativas o restaurativas en general[3].

 

Eso que había dicho y escrito Viollet-le-Duc: “Donde comienza la hipótesis debe detenerse el restauro” (frase contenida en el Dictionnaire y después transferida a las Cartas del restauro) ha sido desatendido en la práctica ya sea por Viollet-le-Duc sea  por sus presuntos opositores, visto  que desde 1945-1975 se ha reconstruido e integrado  por todas partes sin tener en cuenta ni las recomendaciones violletianas, ni de las Cartas.


[1] Cfr. PICCIRILLI, Carmen, Consolidamento critico. Premesse storico-strutturali, Scuola di specializzazione per lo studio ed il restauro dei monumento, Universita degli Studi di Roma “La Sapienza”, Multigrafica Editrice, Roma 1989.

[2] Cfr. PAUL PHILIPPOT, Saggi sul restauro e dintorni, Antologia, a cura di P. FANCELLI, “Strumenti”, n. 17, Scuola di specializzazione per lo studio ed il restauro dei monumento, Roma, 1998.

[3] Piero Sanpaolesi, Discorso sulla metodologia generale del restauro dei monumenti, Firenze, Edam 1973

 

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