EP1 LM Levantamiento Métrico

El estudio del edificio a través del examen directo: el levantamiento arquitectonico

 

LM_ La primera representación requerida, una vez completado el levantamiento, es aquella relativa al “levantamiento arquitectónico”. Con esta representación viene evidenciada la sola trama arquitectónica del edificio, evidenciando los elementos de regularidad, las modulaciones, las similitudes, las partes, los modelos, e iniciando a identificar las relaciones dimensionales: una “lectura” analítica del primero y más importante entre los documentos que se consultarán : el edificio. Un documento que llegue a comunicarnos muchas más informaciones de cuanto no emerja de las primeras aproximaciones. De aquí la necesidad de deber volver muchas veces sobre el sitio, ejercitando siempre una visión analítica que se irá incrementando con nuevas informaciones, hasta la disolución de las nieblas iniciales y, contemporáneamente, con el surgir de nuevas dudas y exigencia relativas. En buena sustancia interrogando más veces aquello que Gino Chierici llamaba “…el gran mudo”. Esta fase de levantamiento va acompañada de la investigación histórica sobre las fabricas; de tal modo que es conveniente incidir en el análisis de las técnicas constructivas, de los aparatos decorativos, de los acabados arquitectónicos y, allí donde sea posible, de los aparejos murarios: un conjunto de preciosas informaciones a confrontarse con otros ensayos. El objetivo es, por tanto, aquel de analizar las fases constructivas del edificio (fig. )para llegar a una primera interpretación relativa cronológica, y después, posiblemente absoluta. Ello comporta confrontarse con las vivencias de la fábrica, que pueden haber modificado radicalmente la implantación originaria, además de haber restituido un texto mutilado y ampliamente con lagunas; es licito por tanto, siendo una finalidad de la investigación histórica, avanzar hipótesis sobre la base de datos testimoniales o documentales, además, a falta de datos, simples conjeturas. A tal propósito está bien tomar posición en orden a una tendencia que parece difundirse dentro de la disciplina del restauro; aquella que reconoce una primacía, en el estudio de los edificios históricos, en el método de la llamada “arqueología del elevado”, lo que equivale a decir de la extensión de los procedimientos de la arqueología estratigráfica de las estructuras en elevación. Se trata de una orientación, por parte de nuestra disciplina, que lleva a sobrevalorar, en lugar de una presunta “objetividad científica, “(…)¡ principios y las metodologías de un área disciplinar –la Historia de la arquitectura- que desde hace mucho tiempo ha obtenido una propia colocación y ha asumido un especifico papel en el ámbito de las ciencias históricas”.

 

Sin embargo está bien que los estudiantes se midan con los métodos de investigación que los históricos de la arquitectura han hecho propios (fig. ), llegando a formular en modo progresivo (a la vez que la búsqueda avanza) hipótesis sobre las fases constructivas del edificio, necesariamente lógicamente justificadas, teniendo presente la incontrovertible relación que se cruza entre “restauración” e “historia”, pero, al mismo tiempo, la profunda diferencia que subsiste entre “reconstrucción ideal” y “proyecto de restauración”. Todo ello a la luz de las adquisiciones teóricas consolidadas en la cultura de la restauración, y en cuanto al concepto del “tiempo”, según Cesare Brandi que contempla la obligación de no intervenir mas allá que en el “(… presente mismo de la conciencia contemplativa”